Era sorda, muda y no se podía mover, la mujer que murió calcinada en su casa

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Casa siniestrada.

Williams Cortez

Xalapa, Ver.-La mujer que murió al incendiarse su casa era sorda, muda y no se podía mover. Para sus vecinos su nombre es una incógnita, nadie la conocía, pocos la habían visto pues, desde hace al menos cinco años, pasaba sus días en su cuarto, oculta; la mayoría supo de existencia hasta el día en que murió.

Se trata de la mortal víctima del incendio ocurrido la mañana de este lunes 6 de enero en la calle Siete de la colonia Porvenir II, al oeste de la ciudad.

Hasta el momento solo se sabe que tenía 25 o 26 años, y que vivía en un cuarto con su mamá, Inocencia, una mujer de 50 años empleada de un hotel del centro de la ciudad, a quien solía visitar su pareja, un hombre que también resulta ser un desconocido para sus vecinos.

Inocencia llegó a rentar el cuarto 18 del edificio número 253 en el año 2015. Nadie, ni su casera sabía que tenía una hija y menos aún que esta padeciera de las discapacidades mencionadas.

De la mujer que perdió la vida, una tímida vecina relató que solamente la había visto un par de ocasiones, hace tiempo, y que “no escuchaba ni hablaba, tampoco caminaba”, “se la pasaba en la cama o en un sillón”.

Al momento de morir su hija debido a un incendio cuyas causas se desconocen, Inocencia se estaba aseando en un baño ubicado al final del pasillo cuando se percató del humo y de las llamas que salían con intensidad de su cuarto.

Pasillo.

Faltaban varios minutos para que dieran las siete de la mañana cuando la espantada mujer salió corriendo y a los gritos pedía auxilio para salvar a su hija.

Cuando la escucharon implorar por la vida de su hija, sus vecinos marcaron a los números de emergencia e intentaron ayudarle; mientras unos, con cubetas hacían lo posible por sofocar el fuego, otros procuraban abrir la puerta de la casa a martillazos y patadas sin conseguirlo pues la intensidad de las llamas y el humo se los impedía.

María Estela Domínguez, la dueña del edificio relató que al momento del incendio se encontraba durmiendo y fueron sus vecinos quienes la despertaron a los gritos. “Les aventé las llaves a los policías para que intentaran abrir”, dijo.

Otro testimonio recabado en la calle contó que los primeros en llegar fueron «un montón de policías que nos pidieron no hacer nada y como media hora después llegaron los bomberos pro luego, luego se les acabó el agua y ya no sabían ni que hacer hasta que pidieron otra pipa y ya luego apagaron la lumbre”.

Otra vecina agregó lo siguiente: “A nosotros los policías nos pidieron retirarnos para que pudieran hacer su trabajo y mejor nos metimos a nuestras casas”.

Fueron los rescatistas los que, a mazazos, rompieron la pared del cuarto abriendo dos boquetes por los que lograron ingresar al interior. Una vez adentro se percataron que el cuerpo de la infortunada mujer yacía calcinado.

La zona del incendio quedó acordonada, afuera quedaron varios muebles y objetos  quemados: una silla, mochila, ropa, películas, discos y un cobertor; solo el colchón de una cama matrimonial parecía intacto.

En el interior del inmueble siniestrado quedó una cama de madera sin quemar. En el pasillo quedaron unos zapatos mojados y unas cubetas vacías.

En ese edificio construido sobre un cerro ya había ocurrido un incendio hace cinco años, en un cuarto que era habitado por una mujer y sus dos hijos menores, por suerte, en aquella ocasión los vecinos pudieron sofocar el incendio antes de que ocurriera alguna muerte.

La tarde de este 6 de enero de 2020 la situación fue muy diferente. En uno de los cuartos de ese edificio color verde murió una mujer. Adentro y afuera las paredes quedaron negras por el tizne que dejan el fuego al apagarse. Han pasado 12 horas del incendio y el aire aún huele a humo.

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