Poza Rica, en su peor crisis económica

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Foto: Mario Román del Valle

LES PRESENTAMOS LA PRIMERA PARTE DEL TEXTO:

POZA RICA: PETRÓLEO, CRISIS Y DESEMPLEO(1)

POR EL CRONISTA ADJUNTO DE LA CIUDAD

Mario A. Román del Valle (2)

     La otrora pujante y progresista ciudad petrolera de Poza Rica, Veracruz, vive actualmente la peor crisis económica y social de su historia. Algunas cifras y datos son reflejo esa realidad: en los últimos tres años se han perdido 25 mil empleos; al frenarse, en lo que va del sexenio, la inversión de Petróleos Mexicanos en el proyecto Aceite Terciario del Golfo, con el consecuente retiro de las actividades de las compañías privadas del sector, el paro laboral se ha incrementado considerablemente; así, por ejemplo, varios obreros de la compañía “Weatherford”, estiman que ahora sólo queda el 15%  de la plantilla laboral que dicha compañía tenía en el 2013.

     Asimismo, cabe señalar que la actual producción petrolera en la región es de apenas 90 mil barriles diarios, que representan el 4.43% del total nacional (4). A esto debe sumarse la declinación nacional de la extracción de hidrocarburos. El maestro Antonio Gershenson nos ha recordado recientemente que una de las tantas promesas incumplidas del gobierno de Peña Nieto ha sido la de incrementar dicha producción. Muy por el contrario, la mencionada declinación es seria y muy preocupante, pues si en el primer año del actual sexenio se tuvo una producción de 2 millones 522 mil barriles, el año pasado (2016), 2 millones 035 mil barriles- Esto es una reducción de 500 mil barriles diarios (5).

     Para la sociedad pozarricense esto se ha traducido en una constante y muy amplia migración de familias (mayoritariamente jóvenes), que se ven obligadas a salir de la otrora capital petrolera de México, con el objetivo de encontrar empleo en otras regiones del país (Reynosa, Villahermosa, Cancún o Ciudad de México). Así, no es extraño que los viejos petroleros jubilados se queden solos en sus antiguas casas, mientras los hijos se van a otras ciudades.

UN PASADO DE LUCHAS HISTÓRICAS Y DE LOGROS ECONÓMICOS

     El campo petrolero de Poza Rica se estableció en 1932. Desde entonces, fue un centro productivo de hidrocarburos de vital importancia para el país. Fue, durante cuatro décadas (hasta 1976), el campo petrolero más importante de México. Por ejemplo, para 1937, su producción representaba el 45% del total nacional (6).

     Durante las históricas jornadas de la expropiación petrolera, en la década de los treinta del siglo pasado, los trabajadores de Poza Rica jugaron un papel central en la lucha por alcanzar la soberanía energética de México. La dirigencia democrática y las bases sindicales de la Sección 30 del sindicato petrolero, fueron aguerridos, valientes y determinados para exigir mejores condiciones salariales, de vida y de trabajo a la arrogante compañía inglesa “El Águila”, la cual administraba tan rico y prometedor campo. Igualmente le expresaron al Presidente Lázaro Cárdenas, varios meses antes de la expropiación, que ellos estaban capacitados para mantener en funcionamiento del principal yacimiento del país, sin que los extranjeros lo controlase (7).     

     Después del 18 de marzo de 1938, los obreros del petróleo realizaron una enorme labor para sacar adelante en la región a la nueva industria nacionalizada.

     En estos tiempos de entrega irresponsable de nuestros valiosos recursos energéticos a las empresas extranjeras es bueno recordar que, a más de 78 años de la expropiación petrolera de 1938, aquel fue un evento histórico de profunda significación e importancia dentro de la historia mexicana del siglo XX.     

      El inolvidable fundador de esta gloriosa Facultad, don Jesús Silva Herzog  señala que “la expropiación de los bienes de las compañías petroleras, llevada a cabo con un singular civismo y encendido amor a su país, por el General Cárdenas, es uno de los actos de mayor importancia en la evolución del pueblo mexicano y coloca a su autor en un lugar prominente entre las más grandes figuras históricas de Indoamérica. Cárdenas es el acreedor de la gratitud de todos los grupos sociales víctimas de la explotación capitalista y a la ferviente simpatía de todos los que luchan por crear una mejor humanidad y una auténtica civilización” (8).

     La expropiación provocó una honda impresión en todo el país. Por todos lados estalló un gran júbilo popular y las manifestaciones multitudinarias se multiplicaron por todo el país, apoyando entusiastamente la medida patriótica del gobierno cardenista. Contrastando así con lo que hoy es desazón, inconformidad y protestas frente a la reforma energética entreguista y las brutales alzas de los precios de la gasolina y el gas.

     Después del 18 de marzo de 1938, los obreros del petróleo realizaron una enorme labor para poner en funcionamiento a la nueva industria nacionalizada.  En principio, los nuevos consejos de administración, manejados en una primera etapa por los propios trabajadores, tuvieron que iniciar sus operaciones sin contar con planos o manuales  de procedimiento, ya que las compañías, suponiendo lo peor para ellas, habían sacado de las oficinas, los documentos, planos geológicos, mapas, dinero, e incluso habían dejado en el extranjero sus barcos para la exportación de hidrocarburos (9).

     Además, debe recordarse que no se contaba casi con ningún técnico (ya que la mayoría de ellos eran extranjeros). Y muchas de las instalaciones eran obsoletas, funcionaban apenas y no se contaba con refacciones. A ello había que sumar el bloqueo económico que Estados Unidos e Inglaterra habían promovido en contra de México. Estas potencias buscaban que ninguna nación comprara el petróleo mexicano y que tampoco revendieran las necesarísimas  refacciones y maquinaria industrial.

 

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