De la opinión personal y pública

Imagen ilustrativa tomada de www.taringa.net.
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De la opinión personal y pública

Mario Mijares

1.- Antes de que arribaran las redes sociales, los medios informativos como; la radio, televisión y prensa escrita, eran los que formaban la opinión pública. En la actual época conocida por algunos como la generación de los milenios, se ha extendido, al mil la posibilidad de que todos aquellos que están en las redes de Twiter o Facebook, wasap o Washsapp entre otros, pueden subir su opinión. La que, por desgracia en muchas ocasiones se hace viral.

Ante tal situación, los profesionales de la información, han tenido que modificar sus sentires, para de esa manera, lograr tener cierta credibilidad del público receptor. Es evidente que tanto la opinión privada, como la experta, pueden considerarse verdaderas o falsas, pues el hombre va de la imaginación a la sensación, utilizando pocas veces la inteligencia. Ante tales consideraciones, tal opinión puede ser -verdadera o falsa-.

2.- Aristóteles en su libro Del Alma, señala que: “la opinión implica convicción, pues no se pueden sostener opiniones en base a las creencias”. Ed. Aguilar, p. 194. Ya que en ella va implícito la convicción de persuasión, así mismo, reside también en la –razón-, pues según el estagirita, “muchos animales tendrán imaginación, pero carecen del razonamiento”. Sin embargo, últimamente, algunos estudiosos señalan que la -sensación es ya una facultad que discierne-. Quizás pudiera ser, pero, no obstante, éstas sólo llegan a la fantasía, ya que los animales tienen una imaginación de carácter rudimentario.

Habrá que tener en consideración, que la generalidad de las opiniones en las redes, son de sentido común, por lo cual, es demasiado riesgoso, ya que; con uno de los cinco sentidos que pifie, ¡La opinión es falsa!, pues el objeto de análisis es modificado, debido por la laguna que da una vista corta, el oído por ruidos internos y externos. Es decir, la opinión no se constituye ante la carencia de facultades individuales sanas, es por ello que los hombres obran en su mayoría bajo el influjo de otra personas o medios circunstanciales, ya que la mayoría de las veces, la mente esta temporalmente encubierta por la emoción.

3.- El análisis político de los estudiosos, o profesionales, para lograr difundir una opinión, la tienen que sustentar con herramientas teóricas. De no ser así, éste caerá en el pragmatismo absurdo, el cual se equipará al individuo que la provee desde el sentido común. Cuando se tiene que dar una opinión de un país extranjero, es doblemente peligroso, como es el caso actual de Venezuela, donde se puede asegurar, por los distintos veredictos, que desconocen no sólo su historia sino el problema real. Hay otros ejemplos, como fue y es el caso de Cuba o los mismos Estados Unidos, en este último hubo y hay demasiada basura en las distintas opiniones tanto privadas como públicas, respecto al actual gobierno de D. Trump.

En México, una gran parte de interlocutores son fáciles de convencer debido a su baja preparación académica, por tanto, los que envían su opinión, sean profesionales o privados, demuestran una conducta poco ética como grosera. Si bien, antes de las redes se deformaba la noticia, algunas veces por lucro otras por intereses oficiales, ahora con las redes, se está volviendo peligroso.

4.- Platón, únicamente escribió tres obras; El Filósofo, El Político y El Sofista, pero en ellas no da luz para lograr una sana opinión, así como obtener una buena respuesta a la realidad, se refiere al buen discernimiento, porque el razonar es un arte único -el discernir-, por tanto, es la posibilidad de separar lo peor de lo mejor. Ningún hombre podría analizar la realidad, sobre todo, sí es un individuo con graves problemas internos. El mismo Platón afirma que se debe desterrar toda maldad del ser, y una vez purificado podrá opinar con más exactitud.

 

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